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Desde que pusimos en marcha nuestro Ludobús Babel son muchas las plazas y calles que hemos convertido por unas horas en espacio lúdico público, ocupadas por niños, niñas y mayores enfrascados en colar una canica o encajar un puzle. Ocupamos la vía pública y la hacemos nuestra. Muchas veces en lugares que por costumbre ya son zona de juegos a diario, pero en muchas ocasiones nos colocamos (o nos colocan) en espacios, que por sombra o por estética, son adecuados, pero que normalmente permanecen vacíos de contenidos… la trasera de una iglesia, el pórtico de un ayuntamiento… una calle peatonal por la que no pasan coches (ni gente). Nosotros la llenamos de risas y de vida.

Esta experiencia nos ha hecho reflexionar sobre el papel del juego en la conquista de los espacios públicos por parte de la ciudadanía. Dice Tuline Gülgönen en su estudio “Jugar la Ciudad” (Centro de Estudios Mexicanos y Centroamericanos (Cemca)2016)  que los niños y niñas tienen derechos EN y A la calle. Esto quiere decir que no sólo tienen derecho a estar seguros cuando transitan (EN la calle) sino al uso y disfrute de ese espacio del que han sido dueños y se les ha arrebatado con barreras, cemento, coches  y terrazas, derecho A la calle.

Desde La Factoría Lúdica queremos reivindicar ese derecho, y recuperar esas zonas de nuestros pueblos y ciudades en desuso para el uso lúdico. Pero no queremos parques infantiles con toboganes y suelo de caucho, exclusivos de la primera infancia, rodeados de bancos donde las madres, padres y cuidadores ocasionales se sienten a vigilar, queremos otro tipo de espacios donde todxs jueguen, diseñados de forma participativa. Espacios que ofrezcan múltiples posibilidades, adaptados y funcionales. Espacios con vida.  Estamos convencidos del potencial del juego para devolver la calle a la gente y estamos trabajando para hacerlo realidad.

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